El Brühl fue, hasta la Segunda Guerra Mundial, un centro de peletería famoso en el mundo entero. Algunas casas en la calle Nikolaistraße todavía cuentan la fama pasada. El Brühl antiguo propiamente dicho ya sólo puede admirarse en el Museo de Historia de la Ciudad.
En Brühl 52, esquina Nikolaistraße, se encuentra la casa "Gloecks Haus", construida entre 1909 y 10 por Paul Burkhardt. La fachada, hecha en su totalidad con caliza conchífera, está decorada con esculturas de pueblos de todas las partes de la tierra -un símbolo de la unión mundial de la antigua casa de comercio.